Felicidad espontánea

Para estos días de cumpleaños, soledad y (falta de) contacto humano; para este marzo extraño, unos versos de Yeats (1865-1939) que iluminan nuestra experiencia.

Mi quincuagésimo año había ido y venido,
Me senté, un hombre solitario,
En una tienda atestada de Londres,
Un libro abierto y una taza vacía
Sobre el mármol de la mesa.
Mientras estaba en la tienda y miraba la calle
Mi cuerpo ardió de repente;
Y casi veinte minutos después
Mi felicidad parecía tan grande,
Que yo estaba bendecido y podía bendecir.

——Vacilación, IV. William B. Yeats.———

 

My fiftieth year had come and gone,
I sat, a solitary man,
In a crowded London shop,
An open book and empty cup
On the marble table-top.
While on the shop and street I gazed
My body of a sudden blazed;
And twenty minutes more or less
It seemed, so great my happiness,
That I was blessed and could bless.

 

¡Volverá la felicidad a pillarnos por sorpresa!

 

 

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