Adiós, escorpión

Recuerdo en la terraza de mi casa, las persianas de madera blanca clareaban. Tu silueta en la penumbra, en manga corta. Había un canario enjaulado a tu espalda . Y yo te grité. El pececito contra el escorpión. Te canté las cuarenta y tú con la mirada herida, los brazos…

Siempre Paula

Estaban las tres en el sala de estar de la casa de Enriqueta. Un silencio expectante flotaba entre las muchachas, reunidas en torno a la mesa camilla. La madre de Enri, se asomó a la puerta: “¿Queréis algo más, chicas?”. Las tres contestaron que no, pero, aún así, la señora…