Categoría: RELATOS
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Hombre lobo
Leer más: Hombre loboAna dice que su marido es un hombre lobo. Y lo dice así, con toda la cara. No se corta un pelo. Ana siempre ha sido una fantástica. Desde que éramos pequeñas. Ella tenía poderes; veía fantasmas en la casa; hablaba con su abuela muerta por teléfono y por las noches, cuando todos dormían, volaba. Todo mentira, claro. Fantasías de niña. Pero es que ahora ya tiene 35 la tía y…
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G.H.
Leer más: G.H.En su cocina tenía todo lo necesario. Como cada día, los ingredientes estaban listos, al alcance de su mano. No tenía que limpiar ni pelar nada. Bastaba con cocinar y hablar mientras tanto. Tenía que contar qué hacía y cómo. Lo había hecho muchas veces. Y había adquirido soltura con la práctica. El regidor le dio la orden: «¡Grabando!» Y empezó… con una sonrisa. Eso, le había enseñado su abuela de…
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El gesto
Leer más: El gestoSiempre me he jactado de saber cuando Nora, mi mujer, miente. En esas ocasiones, arruga un poco la nariz, como si fuera a estornudar y después, de repente, se relaja. Es un gesto rápido, discreto, pero, invariablemente, aparece. Lo quiera ella o no, allí está. Y entonces, yo lo sé. No es que esto suceda muy a menudo. De hecho, cuando conocí a Nora me pareció muy recta y disciplinada. Ese…
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El catálogo
Leer más: El catálogo“¿Qué se puede esperar de una mujer que fuma en pipa?”. Iban en el coche camino de la cena y llevaban ya una hora de ruta. “Ya…”, asintió sin ganas… No iba a entrar en esa conversación. No pensaba dejarle ni un centímetro al que agarrarse. No entendía por qué Juan tenía que buscar la aportación mundial de las personas en cada gesto banal. ¿Qué diablos tenía que esperarse de Madame…
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Lavado y centrifugado
Leer más: Lavado y centrifugadoFui a la lavandería con un nórdico en las manos. Lo llevé sin bolsa y en un constante abrazo de quinientos metros desde la avenida donde vivía hasta la calle del nuevo Lavaplús Express. Era una de esas tiendas a lo americano, muy de «hágalo usted mismo». Tú llevas tu ropa, eliges el programa, echas las monedas, esperas media hora y te vas a casa con la colada hecha. El local era…
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El Grupo
Leer más: El GrupoSimon tenía miedo a las alturas. Pero Sandy le había dicho que, si pasaba la prueba, entraría en “El grupo”. El aliciente del premio bastó para convencerlo. Se acabó eso de beber cerveza barata los viernes por la tarde, solo en su habitación. Punto final a lo de dormir sin compañía. Sería un elegido. En realidad, la cosa no podía ser de lo más sencilla. Para superar el reto tenía que…