Categoría: RELATOS
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Los guantes
Leer más: Los guantesHubiera sido demasiado fácil achacar su frustración a la insatisfacción sexual, pero lo cierto es que, últimamente, cada vez que veía los guantes de terciopelo verde en el escaparate de los grandes almacenes donde trabajaba, se llenaba de rabia. Era tan irracional como incontestable, una mezcla de indignación y disgusto, el breve despunte de un deseo que se volvía amargo antes de llegar a su conciencia. Por si fuera poco, alguien…
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Llamada de emergencia
Leer más: Llamada de emergencia—Oiga, ¿es usted quien ha dado el aviso de estar atrapada en una cabina de teléfonos? —preguntó una voz al otro lado del hilo. —¿Cómo dice? —Pestañeó dos veces y observó su salón de treinta metros cuadrados y reformado—. Se ha equivocado. —¿Esta segura? Hemos recibido una llamada de emergencia. Podemos enviar a alguien ahora mismo. —¡Claro que estoy segura!, ¿cómo no iba a estarlo? Yo no he llamado a nadie,…
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Odio mi cuello
Leer más: Odio mi cuelloUna tarde, merendando con mis queridas amigas y hablando sobre teatro… Pati me dijo que había leído unos relatos de Nora Ephron (la gran guionista de los ochenta, noventa) en los que hablaba de su odio a cosas (físicas y no físicas) y me propuso… ¿Podrías escribir para nosotras una escena así? Of course, dears. ¿Qué odias tú?, le pregunté. Yo, -dijo- pues igual que Nora Ephron, odio mi cuello (esa…
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Déjà écouté
Leer más: Déjà écoutéParece un día normal y sin embargo, despacio, alguien llora una vieja canción. Llueve y después… silencio. Y otra vez lluvia.Qué extraño… ¿Acaso llueve de forma premeditada, al compás de cuatro por cuatro?Terciopelo burdeos. Un coro de voces sin rostro, grave y ceremonioso, fracasa en contener los avances de un anónimo ritmo instrumental que busca protagonismo con persistencia. La travesura se consuma. El publico, que no es tonto, intuye el preludio…
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Tablas
Leer más: Tablas—¿Alguna vez se han abrazado a ti confundiéndote con una boya de salvación? Me advirtió que no era una pregunta metafórica en absoluto, pero mi mente se había perdido ya por esos vericuetos abiertos por la pregunta, tratando de recordar alguno de esos momentos en los que todo el mundo exigía respuestas de mí. Los golpecitos impacientes del tenedor me ayudaron a volver a prestar atención a mi interlocutora. —A mí…
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Todos estos años juntas
Leer más: Todos estos años juntasYo le digo que el buen café tiene un color oscuro con zarpazos atigrados que vuelve ilusionantes las mañanas, pero ella se empeña en reducirlo a un brebaje pardusco. Añade leche, no en función de mi gusto -que conoce perfectamente-, sino hasta obtener un líquido de un desalentador marrón que me ofrece siempre helado. El truco, como siempre, es beberlo deprisa. Nada es fácil cuando tiene un mal día. Me pregunto…