Diez características de los personajes tridimensionales

Soy un artesano, necesito trabajar con las manos. Me gustaría tallar mis novelas en madera. Mis personajes… Me gustarían que fueran más densos, más tridimensionales. Y me gustaría hacer un hombre tal que todos los otros, al mirarlo, encontrarán en él sus propios problemas.

George Simenon

A veces, como escritora, he sentido el cansancio y la fatiga mental. He notado mi espalda castigada, mis ojos cansados y mi cabeza embotada. He estado atrapada en el aspecto que yo llamo el más plano de escribir: en la ingrata superficie.

Pero otras veces, y casi sin darme cuenta de cómo había ido de una dimensión a otra, he sentido que yo era una especie de proyector y que lo que a través de mi manos se escribía y en mi cabeza se pensaba tomaba cuerpo en mi imaginación. Entonces asistía a un espectáculo fascinante y no veía el momento en que otra persona pudiera conectarse también a eso. Para mí la parte más emocionante de escribir es esa especie de proyección y de creación de una realidad aumentada, una experiencia que ha de ser real para el lector, y que ha de conseguir que unas páginas -o pantalla- dejen de ser planas y literalmente cobren vida.

Es por eso que me gusta tanto la cita de Simenon, un autor que por cierto recomiendo y del que escribiré en otro post. Habla precisamente del proceso de materialización de la escritura, de cómo está llega a convertirse en algo con sustancia, algo tan tangible como la madera. Por favor, no pases por alto esta metáfora como algo ornamental y tómatela muy en serio. Indaga con profundidad en la cita que encabeza este post. A veces el lenguaje no alcanza a comunicar algunas cosas pero creo que todos hemos tenido esa experiencia de vivir un libro, y quedar absortos por completo en un universo de ficción.

Y sin duda parte de esa magia se consigue a través de los personajes. Una de las cuestiones más interesantes para un autor -y para un lector curioso- es descifrar qué hace que algunos personajes se sientan tan vivos. El concepto de personajes tridimensionales forma parte del vocabulario de los talleres de escritura creativa y de la ficción en general. Pero ¿a qué nos referimos exactamente con esto?

Para empezar, podemos hacer una distinción entre personajes planos y personajes redondos. Básicamente los primeros son aquellos que cumplen una función en la trama pero que no cambian ni evolucionan. Son personajes más limitados, aunque también necesarios. Por ejemplo, las sitcoms de la tele están llenos de ellos. En ellas los personajes hablan, piensan y hasta visten siempre igual.

En contraste, los personajes redondos son aquellos que tienen más profundidad y dimensión. Todos los personajes protagonistas deberían aspirar a ser personajes redondos (aunque no siempre es así y en esos casos la trama o la acción toman protagonismo).

En todo caso, si te gusta escribir o leer y te interesa la construcción de personajes, estas son características en las que puedes fijarte desde ya e incorporar a tus creaciones.

Un personaje tridimensional:

  • Tiene contradicciones: un personaje con profundidad es un personaje lleno de matices. Como en la vida misma, no es alguien siempre bueno, heroico, abnegado o siempre despreciable y odioso. Por el contrario, exhibe defectos, vicios, debilidades, y esa misma imperfección (o esos rasgos contradictorios) lo vuelven más humano. Esto es así tanto si es un héroe como un villano.
  • Evoluciona: el personaje posee lo que se llama arco. Esto es -expresado visualmente- una línea de transformación que es externa (sus circunstancias) e interna (su psique). Lo que quiere decir que un buen personaje siempre cambia a lo largo de la historia. Realiza un viaje de transformación, lo quiera o no.
  • Tiene deseos: a nuestro personaje le hace avanzar su necesidad de conseguir algo (o a alguien). El deseo actúa como motor imprescindible de la historia.
  • Tiene problemas: esto es, se sitúa en el centro del conflicto. Un personaje se define en la historia por su capacidad de superar obstáculos en la persecución de un objetivo (deseo).
  • Tiene cuerpo: aquí me refiero, no a una obviedad, sino a esa característica tan importante pero difícil de definir. Cuando hablamos de tridimensionalidad precisamente queremos aludir a esto. El tridimensional es un personaje que parece real porque tiene facetas, dimensiones, porque es profundo, está trabajado y desarrollado. Nos sorprende. Conseguimos esto con el trabajo en varios niveles.
  • Tiene una voz propia: conectado con el anterior y dentro de los aspectos relativos a la fisicalidad (perdóname por esta palabra, RAE) del personaje. Encontrar la voz adecuada del personaje es uno de los mayores retos en la construcción del mismo. Pero se trata de dar con el tono, el vocabulario, la manera de pensar única de ese personaje.
  • Tiene interés: hay que poner empeño en ello como escritores, porque hemos de lograr desde la primera escena que al lector le interese el personaje y su problema y que no pueda abandonarlo a su suerte una vez lo ha conocido. Es triste cuando lees un libro cuyo personaje principal no interesa ni al autor.
  • Tiene originalidad: esto quiere decir que el personaje es único. Aunque haya miles de mujeres adúlteras, Ana Karenina es única, como lo es Emma Bovary y lo es Ana Ozores.
  • Tiene universalidad: esta es la cara B de la anterior. Un personaje original pero desconectado de rasgos reconocibles y humanos sería como un marciano impensable y nos dejaría bien fríos. Es lo que resuena en nosotros de ese personaje lo que le da dimensión e importancia. Por eso los marcianos de Ray Bradbury son tan fascinantes.
  • Es memorable: esta es una consecuencia más que una causa. Si conseguimos ir trabajando con honestidad, curiosidad y pasión, puede que lleguemos a crear un personaje memorable, que no es otra cosa que un personaje con eco, que se recuerda una vez acabada la historia. Un personaje que deja su huella en nuestra mente y corazón.

Para cada uno de estos puntos, podemos emplear estrategias específicas. Nos interesa el efecto final, un algo que habla por sí mismo (pero que si destripamos está formado por varios aspectos que podemos practicar). Con atención y pasión artesana por los personajes de nuestras ficciones, pasaremos del papel a la madera y de ahí a soñar…

Como siempre, me encantará saber vuestra opinión sobre todo esto.

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