Hay una soledad (Emily Dickinson)

There is a solitude of space
A solitude of sea
A solitude of death,
but these Society shall be
Compared with that profounder site
That polar privacy
A soul admitted to itself —
Finite infinity.

(Emily Dickinson, poema 1695)

Precioso, ¿no?
Si , como es posible que suceda, al leer este poema, comienzas a traducir en tu mente, estarás llevando a cabo,  —en palabras de Gayatri Spivak—,  el proceso de lectura más íntimo posible. Así lo hicieron también estos tres autores que te presento en sus correspondientes traducciones al español.
Lecturas diferentes y visiones distintas. Fidelidad en el caso de Silvina Ocampo, cambio y reinterpretación para adaptarse a la lengua castellana, en el de Arango y la postura intermedia (y más reciente) de R. Martín.

Hay una soledad del mar,
una soledad del espacio,
una soledad de la muerte.
Y no obstante parecen compañía
comparadas con esa más profunda
—intimidad polar,
Infinitud infinita:
La del alma consigo.
(Trad. José Manuel Arango)

 

*
Hay una soledad del espacio
una soledad del mar
una soledad de la muerte, pero éstas
sociedades serán
comparadas con ese más profundo sitio
con ese polar aislamiento
un alma que admite a ella misma—
delimitada infinidad.
(Trad. Silvina Ocampo)

*

Está la soledad de los espacios,
la soledad del mar,
la de la muerte, pero todas
parecen multitud si se comparan
con ese emplazamiento más profundo;
la intimidad polar
del alma como huésped de sí misma—
finita infinitud.
(Trad. Rubén Martín)

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Para los interesados en traducción de poesía, hay un breve ensayo chulísimo de Jairo Hoyos en el libro Poéticas de la Traducción, Ediciones Uniandes-Universidad de los Andes, 2012. En él, precisamente analiza las versiones de este poema de Ocampo y Arango. Muy inspirador.
Y en cualquier caso, una vez que la traducción ha cumplido su función de vehículo —del latín
traducere, “pasar de un lado a otro”—, volvamos al poema.
Ahí cada uno se sumerge ya a su modo, con sus expectativas y experiencias, con su idea de espacio, mar y soledad… Que su lectura nos lleve a ese sitio más recóndito y profundo, nuestra intimidad polar. Y allí quedémonos un rato…

Photo cabecera by Kai Pilger from Pexels Photo post by Sebastian Voortman from Pexels

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