¿Amar es dividir o multiplicar?

Este relato trabaja la premisa de escribir sobre un triángulo, entendido como una dinámica de fuerzas en tensión o como dos lados unidos que se ven alterados por la irrupción de un tercer elemento.

Me gusta el enfoque que le da su autora, Muntsa, sacando a la luz un tema muy interesante y tabú…

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¿Amar es dividir o multiplicar?

Pep y Maria siempre habían vivido su amor como un refugio inexpugnable. Eran dos, solo dos, y aquella dualidad perfecta les parecía suficiente para llenar una vida entera. Compartían silencios, risas, miedos y sueños con una intensidad que a menudo asustaba a los demás, pero que para ellos era simplemente natural.

Una mañana cualquiera, el mundo dio un giro inesperado. Maria, con las manos temblorosas y el corazón acelerado, salió del baño con un test de embarazo entre los dedos. Pep la miró, primero sin entender, después con una sorpresa que le atravesó el alma. Estaba embarazada.

La noticia, lejos de llenarles de alegría, abrió una grieta profunda en aquella fortaleza que habían construido. No se veían capaces de amar a alguien más. No querían repartir su amor, ni transformarlo. La idea de un tercer ser, inocente e inesperado, los hacía sentir culpables y atrapados.

—No sé si podré amarlo —susurró Maria, con los ojos húmedos.

—Yo tampoco —confesó Pep, agarrándole la mano con desesperación.

No era rechazo, ni frialdad, ni egoísmo. Era miedo; miedo de perderse el uno al otro, de que aquel amor tan intenso se fracturase en direcciones que no sabían gestionar.

Durante días caminaron por la casa en medio de aquel mar de dudas, mientras una pregunta silenciosa empezaba a crecer: «¿Y si amar no fuera dividir, sino multiplicar?»

Muntsa Rodríguez

El relato original está escrito en catalán:

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Estimar és dividir o multiplicar?

En Pep i la Maria sempre havien viscut el seu amor com un refugi inexpugnable. Eren dos, només dos, i aquella dualitat perfecta els semblava suficient per omplir una vida sencera. Compartien silencis, rialles, pors i somnis amb una intensitat que sovint espantava els altres, però que per a ells era simplement natural.

Un matí qualsevol, el món va fer un gir inesperat. La Maria, amb les mans tremoloses i el cor accelerat, va sortir del bany amb un test d’embaràs entre els dits. En Pep la va mirar, primer sense entendre-ho, després amb una sorpresa que li va travessar l’ànima. Estava embarassada.

La notícia, lluny d’omplir-los d’alegria, va obrir una esquerda profunda en aquella fortalesa que havien construït. No es veien capaços d’estimar algú més. No volien repartir el seu amor, ni transformar-lo. La idea d’un tercer ésser, innocent i inesperat, els feia sentir culpables i atrapats.

—No sé si podré estimar-lo —va mormolar la Maria, amb els ulls humits.

—Jo tampoc —va confessar en Pep, agafant-li la mà amb desesperació.

No era rebuig, ni fredor, ni egoisme. Era por; por de perdre’s l’un a l’altre, perquè aquell amor tan intens es fracturés en direccions que no sabien gestionar.

Durant dies van caminar per la casa enmig d’aquell mar de dubtes, mentre una pregunta silenciosa començava a créixer: «I si estimar no fos dividir, sinó multiplicar?».

Comentarios

Una respuesta a «¿Amar es dividir o multiplicar?»

  1. Avatar de El Tesoro de Mama

    Que buena reflexión de Muntsa, y curiosa paradoja. Como un ser engendrado del amor de dos, puede generar esa duda en cuanto a la operación aritmética: división o multiplicación.

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