«El comienzo de una novela es un umbral, que separa el mundo real que habitamos del mundo que el novelista ha imaginado. Debería, pues, arrastrarnos».
«Anoche soñé que había vuelto a Manderley. En mi sueño me encontraba ante la verja del parque, pero durante algunos momentos no pude entrar. Estaba cerrada la puerta con candado y cadena. En sueños llamé al guarda, pero nadie me contestó, y cuando miré detenidamente a través de los mohosos barrotes de la verja, vi que la caseta estaba abandonada.
No humeaba la chimenea, y las ventanucas y sus celosías bostezaban en su abandono. Entonces, como todos los que sueñan, me sentí de repente dotada de una fuerza sobrenatural y atravesé como un espíritu la barrera que me detenía».
Desde el inicio, Manderley se convierte en el centro de un secreto que anhelamos desentrañar. Engancha.
También es ejemplar, desde luego, el principio de la adaptación dirigida por Hitchcock en 1940. Para ello, se emplea el mismo inicio del libro (acortado ligeramente) en voz en off y este recurso (junto con las sugerentes imágenes) sirve de poderoso señuelo para atraernos hasta el otro lado. Juzgad si no…
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| A Snoopy también le cuesta arrancar |
- Mímalo. Al hilo de lo que hemos venido diciendo, vale la pena esforzarse con el principio, pues es nuestra invitación al otro lado. Debemos esmerarnos en que sea invitación sea atractiva y efectiva (piensa en arrastrar al lector).
- No te obsesiones, no te bloquees. Puede parecer una contradicción con el punto anterior, pero no lo es. El inicio puede intimidarnos muchas veces. Nos quedamos petrificad@s porque no se nos ocurre nada suficientemente bueno. No te dejes amilanar. Sigue adelante y ya tendremos tiempo de encargarnos de ese inicio.
- Déjalo para el final. En efecto, cuando hayas acabado tu historia, retoma el inicio y comprueba si es el más adecuado. Tal vez veamos que no es potente o que es un poco dilatado. Ahora podemos juzgarlo con el tono general de nuestra historia y darle mejor forma.
- Si estás perdid@, busca el conflicto principal o a tu protagonista. Pregúntate si ese inicio sirve para entender al personaje principal, si está conectado de algún modo con el conflicto. Si la respuesta es que no, puede que no sea el mejor inicio. Puede ser paja.
- No te enredes con el backstory de los personajes o con ideas previas a la historia que quieres contar. Por regla general, sobran los preludios. ¡Ve al grano! Y luego, ya veremos…
- Busca circularidad. Sigues bloquead@, ¿qué puedes hacer? Tu historia acaba con una persecución por las alturas, eso lo tienes claro. Puedes probar a empezar también con una escena en las alturas (que cuente algo importante de tu personaje). Las estructuras circulares suelen dar unidad a la historia. Pregúntate de qué manera se conectan el final y el principio de la historia que quieres contar. Dale vueltas (nunca mejor dicho).
- No te cases con nadie. Ni contigo mismo. No temas en cargarte un principio que no te convence y buscar alternativas mejores (cuidado después con encajar el resto de piezas de la historia, no vayas a cometer gazapos).
- Pide opinión. Dáselo a leer a alguien en cuyo criterio confíes (mejor cuando ya esté la historia acabada para que la valore como un todo) y pregúntale por el principio…¿Le ha interesado?, ¿le ha aburrido? ¿En qué momento empezó a interesarse por la historia? (ese sería el mejor momento de situar tu principio, probablemente).
- Lee mucho. Ayuda sobremanera comprobar cómo empiezan nuestros autores favoritos. Fíjate en las historias que te enganchan.
- No te flageles. Todo tiene arreglo. Escribir es aprender y cada nueva historia (cada nuevo borrador) nos brinda la ocasión de reivindicarnos y mejorar.


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