Josebel Esteve, querida compañera del Taller de Escritura de Xàbia, tiene nuevo libro. El viernes 18, acompañados de buenos amigos, tuvo lugar la presentación de Vidas incompletas en la estupenda biblioteca de Gata.
Conozco bien el libro porque he estado con Josebel en la fase de edición y maquetación y hemos comentado mucho los relatos durante el proceso que conlleva tratar de crear la mejor selección posible. Además de agradecer la confianza que tiene en mí, me hace feliz que Josebel deje fluir todo lo que lleva dentro como escritora. Y no solo eso, porque no todo es arrebato, (como lo llama ella). Además de hacer uso de su creatividad, su determinación la anima a robar tiempo a la vida y dedicarlo a escribir y llevar hasta el final cada proyecto, algo que yo reconozco como un mérito en estos tiempos de dispersión moderna. (En este sentido os animo a leer el bonito prólogo del libro, escrito también por la autora).

Vidas incompletas reúne 23 relatos que no defraudarán. Si os gustó El amor y sus monstruos, su primer libro de relatos, estoy segura de que este os va a encantar.
Los temas que ya se exploraban en aquella primera entrega se amplían y encuentran ecos y ramificaciones nuevas. Josebel escribe de vidas que se han quedado a medias, pero no como si eso fuese algo excepcional, sino porque toda vida deja algo por hacer, un anhelo por cumplir, una pelea que ganar, un amor que vivir, un secreto que dejar atrás… Muchas cosas se pierden en los afanes del día a día y en esos espacios hay relatos que contar, dolor que procesar, algo de lo que reírse. De la mano de Josebel nos asomamos a esos pedazos de vida para ser testigos de historias en las que podemos reconocernos también.
A veces son simples noches que se complican y cuyos enredos nos despiertan una sonrisa, como Aquella noche o ingeniosos intentos de escapar de la monotonía y la triste realidad en Aventuras de un periodista en paro; otras son historias que conmueven profundamente como Un copo de nieve, donde la cordura a jirones, arrebatada por la desmemoria compone una narración fragmentada pero poderosa.
En Vidas incompletas hay amor, pasión, amistad, rencor, deseo de venganza, aceptación, serenidad… todo un espectro de emociones.
Josebel demuestra un especial instinto para escribir sobre personajes pegados a la tierra: hombres y mujeres sencillos en sus vidas, pero complejos en sentimientos, y lo hace con un lenguaje que combina trascendencia y humor, giros coloquiales, palabras de pueblo, localismos, hallazgos humorísticos. Así, los dos ancianos que observaban a sus vecinos forasteros y comentan su torpe deambular por el pueblo:
—Mira. Ese ha pisado una boñiga. Será… Haber tenido más cuidado. Aquí, si no te percatas, mierda a las patas —comentaba Paco.
—Mira, mira cómo arruga la nariz. Se ve que no le agrada el olor —respondía Miguel.
—¿Dónde irá la muchacha con esos zapatos? Estate atento, que se resbala antes del pilón —volvía a la carga Paco.
—Estate, estate —recalcaba Miguel.
Además de este ejemplo humorístico de Amanecer tras la loma de la monja, una visión sobre la inmigración muy bonita y relevante, otros relatos también exploran con humor temas sociales. Es el caso, por citar uno, de Pagar por todo, en el que una mujer decide comprarse una buena muerte en una agencia especializada. Un retrato de la deshumanización y el valor central del dinero en nuestros días.
La soledad, la vejez, la aceptación de la madurez, la locura… encuentran su espacio en otros relatos.
También quiero destacar el miedo al abandono, la desesperación, la soledad que crea un carácter y un destino. Es el caso por ejemplo de Siempre al alba o de la impresionante La profecía de la tortuga de agua. En este último, el protagonista está marcado desde la niñez por el duelo y eso le hace temer amar, premisa que Josebel conduce hasta un desenlace que eriza la piel.
Y además de la tierra y el paisaje rural, tenemos el mar y San Juan, que parece haberla inspirado especialmente esta vez, pues Josebel le dedica varios relatos (La niebla y el mar, Horizonte azul, Tal vez el fin del mundo, La llama) en una búsqueda onírica por captar esa magia de la noche más larga a orillas del Mediterráneo.
Y si antes seleccionaba un pasaje mundano y, a modo de contrapeso, no puedo dejar de hablar de las descripciones poéticas, evocadoras, clásicas, románticas como las que arrancan el relato de El rincón de las almas.
El salvaje jardín encerraba secretos viejos de personas convertidas en sombras, que ya no podían recordar y soportaba a unos niños, que no sabían nada más allá del mísero instante de su fugaz presente. Así, el rincón oscuro entre el ciruelo y la Higuera, llamado el rincón de las almas, no significaba nada para los pequeños que se escondían a la de diez entre las sombras de sus ramas, tras el banco de piedra mohosa, gris y negro, que albergó los besos prohibidos de los fantasmas del pasado.
Sé que Josebel sigue escribiendo y explorando su mundo interior y ya siento impaciencia por leer lo próximo, aunque de momento seguiré paladeando Vidas incompletas. Si te animas a leerlo, coméntame: ¿cuál es tu relato favorito?

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