El miedo a la libertad es un libro de Erich Fromm publicado en 1941, que, a pesar de los años transcurridos, tiene tantas resonancias hoy que parece actual. De hecho, si cambiamos el nombre de Hitler por el de otro autoritario de los de hoy en día, todo funciona muy bien. La misma agresividad, deseo de poder, negación de la vida y la misma sumisión a ideales (ya sea la patria, la raza, la Naturaleza, los mercados…) que lo justifican todo.
Me interesa sobre todo el mensaje de que hay una libertad negativa (la libertad de… entendida como liberarse de algo… por ejemplo liberarse de la religión, o de un Estado protector…) y una libertad positiva (libertad para….). Y son las dos caras de la misma moneda. No podemos tener una sin otra.
El asunto es que el hombre y la mujer, al liberarse de lo que Fromm llama los vínculos primarios (la unión con la madre en la que el bebé se siente uno), gana libertad pero esta ganancia no es gratis. A cambio, se siente solo, impotente, insignificante ante un mundo exterior impredecible. Tiene miedo. Y en ese escenario y según la estructura de carácter del hombre/mujer o de la sociedad en su conjunto… puede ser muy tentador someterse a un poder más grande, poderoso, con el deseo de fundirse en él y participar de su gloria. ¿Y qué pasa con eso? Pues pasa que no elimina el miedo, la inseguridad, el temor original y, peor aún, este autosacrificio implica la renuncia al yo y a la individualidad.
También es muy interesante la idea de que muchas veces no tenemos pensamientos, voluntad, emociones propias, sino que las tomamos de fuera (de los medios, del sentido común, del grupo social) y las asumimos y creemos que son nuestras. Conservar la capacidad de pensar de forma original (es decir, no algo nuevo, sino algo mío) es algo que deberíamos valorar más. Puede ser una llave para mantener nuestra individualidad, para afirmarnos y vivir nuestra vida.
Masoquismo, sadismo… como las tendencias que mejor encajan con el autoritarismo. No es solo un interesante análisis. Lo podríamos observar en nosotros, en nuestro día a día, cada vez que nos sometemos en busca de seguridad, empujados por un profundo miedo interior. Someterse, anularse, no soluciona nada. Pero qué difícil es asumir las propias decisiones, los propios pensamientos, deseos y voluntades. Construir una vida activa, expansiva y espontánea.
No quiero olvidar todo esto.
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