Pregúntale a Pushkin

Recuerdo ese sitio de comida rápida en Moscú, aquel lugar todo neón. Las paredes eran amarillas y había lámparas de araña simulando falsos diamantes. ¡Cuánto honor para un fast-food!… Yo llevaba un libro entre las manos. Enric nos observaba desde el otro lado de la mesa. —¿Te acuerdas en Valencia —me dijiste—, en esa clase Sigue leyendo…