Una hora en tu mundo son tres meses

Un examen es algo de lo que muchos querrían escapar, pero tú más que nadie. Un examen en el salón de actos, te pone especialmente ansiosa. El sitio te crispa, como el teatro, como los cines, como las gradas… Sucede cada vez que cruzas el umbral de la sala. Se te acelera el pulso ante la puerta y luego es como saltarse un escalón, una caída corta, desagradable, una sensación que ya no te abandona hasta que te vas. Y ahora no te puedes ir. Tu apellido ha determinado que te sientes en el medio de la fila. Mierda. El simbolismo de la literatura catalana del siglo XX es todo lo que debería preocuparte, pero es lo que menos te importa en este momento. Tienes miedo. Si necesitas salir desesperadamente -cuando necesites salir desesperadamente-, ¿por dónde lo harás? La puerta de atrás está a unos diez metros, la puerta del patio… esa seguro que está cerrada. El techo parece estar a cien kilómetros. Te estas mareando… no, no, no. Aguanta. Te ha ocurrido mil veces y siempre te parece la definitiva. Por eso justamente estás mal, porque no sabes qué va a pasar esta vez. La luz de los tubos hace que todo parezca blanco, irreal. “Tenéis una hora”. Una hora en tu mundo son tres meses. ¿Y quién puede sufrir tres meses? Mejor empezar ya y mejor hacerlo por el final. Última pregunta: ¿Cuáles son los temas principales de La plaça del diamant? No sé, ¿un marido gilipollas y un montón de palomas…? jaja, suspirito ¡¡SHHHHH!! Tienes las manos heladas y odias esa sensación en el estómago… ¿A qué periodo pertenece Josafat, de Prudenci Bertrana? Fácil, al modernisme… Clavas la punta del boli en el papel, rasgarlo alivia un poco la tensión. Realmente estás atrapada. El tío de la esquina tiene las piernas muy largas, tendrías que saltar por encima. ¿Podrías? Características de la novela psicológica de posguerra. A la psicóloga del insti vas a ir tú, pero de cabeza. Te dirá que eres nerviosita. Y que estudies Trabajo Social el año que viene. Todo el mundo está bien, menos tú. Mira el papel y ya está. No levantes la cabeza. Crack, has roto el boli. Bueno, podría haber sido un dedo. Perfectamente podría haber sido un dedo, como aquella vez. ¿Qué relaciones podemos establecer entre Romanticismo y Renaixença? Te tiembla una pierna. ¿Y por qué solo una? Haz algo, levanta la mano, “¿Puedo ir un momento al baño, por favor?” “¿No?” Respira. Vale, vale. Acaba ya con esto.
“Qué rápida, ¿seguro que no quieres repasar?”
No contestes y sal ya!!! Nadie sabe que cuarenta minutos en tu
mundo es demasiado tiempo.

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